| ALMA L.E.C |
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Mª Josefa Sánchez-Reyes 26.10.2009
El Parlamento catalán aprobó el pasado 1 de julio la tan esperada como deseada nueva Ley de Educación de Cataluña. Esta L.E.C, telúrica y alma, porque considera el idioma catalán con carácter universal y vivificador, arrincona a la lengua española, dejando sólo una hora semanal de enseñanza. La brillante vacuidad intelectual del Gobierno presidido por el ínclito Sr. Montilla, andaluz reciclado, considera que el futuro de nuestros hijos se asienta en el conocimiento que él tiene del catalán y del que, por cierto, no se sabe qué nivel ha alcanzado y se exige a cualquier vecino. ¿Tiene acreditado elnivel A? ¿ O acaso el B o C? “Hay que mirar de sacar el castellano de la escuela. Con ello me he engordado de satisfacción y a más a más ya han habido demasiadas clases de castellano y habrán de seguida chufladas hacia España. Nadie me contradecirá por el bien de la canalla. Per collons, recompensaré cualquier delación por incumplimiento”. Los que preferimos ser ciudadanos de cualquier parte del mundo antes que ser súbditos en Cataluña no entendemos que el Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, se sume a la actitud pasiva de los políticos, cuando el español se va acercando aceleradamente al inglés y, en Brasil con cerca de 200 millones de habitantes, es la segunda lengua extranjera estudiada. Tampoco comprendemos el medio millón de euros para un diccionario de catalán “on line” que ha pedido Carod para gestionar el portal Optimet, destinado a resolver dudas sobre la lengua catalana, que deben ser muchas. Una mayoría de españoles —diría Machado- contempla impasible como atónitos palurdos el firmamento. Pero también existe una minoría inmensa, tal quería J. R. Jiménez, minoría que clama contra la actual situación lingüística. Frente a esta tendencia masiva aparecen asociaciones cívicas y varios particulares. Me queda en la memoria una anécdota. Recuerdo el concierto de los Sex Pistols que dieron en Manchester el 4 de junio de 1976 y al que asistieron sólo 42 personas. En el film ”24 hour party people” hay una escena en la que un personaje se queja de la escasa asistencia de público. ¿Y eso que importa? Dice otro: ¿Cuánta gente hubo en la última cena? De momento mantengamos la dignidad. “Monotonía de la lluvia tras los cristales”. Mª Josefa Sánchez-Reyes NOTA Conviene mantener el subrayado ya que son catalanismos y sintaxis incorrectas |
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